La Muerte quiere morir

¡Soy la muerte en vida quien me acoge! Existí desde siempre y permaneceré aquí por la eternidad. ¿Qué día es hoy? No lo sé, ¿Qué mes? ¿Qué año? ¿Qué siglo? Ya ni me importa. Todo el tiempo es lo mismo para mí, ¿cierto? La muerte no cambia con el pasar de los años. Aunque, debo reconocer que mis propias costumbres han cambiado.
Adquiero formas humanas de vez en cuando.
Soy un médico mortífero, el más cruel profesor. Soy maldeciso, indeseado, hasta temido. Soy esperado con estremecimiento, pánico, respeto, impaciencias, gozo, o incluso satisfacción. ¿Tendré sentido? Aún no lo sé. En el fondo me duele, me martiriza. Dios me ha convertido en alguien cruel.
No lo merezco.
– No soy un amigo. Soy la muerte. No he venido a ayudarte, no he venido a salvarte, ni a advertirte nada. No estoy para nadie. No dependo de nadie. No te pertenezco, ni te debo nada. ¿Qué clase de Muerte sería si tuviera que depender de una simple humana?
– Pues qué muerte más absurda ¡Cruda y sin sentido!
– ¡Dios! -grité enojado-. ¡Dios, ya es suficiente! ¡Me rindo! ¡Tú ganas! ¡Castígame eternamente y mátame mil veces!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compra