Felipe Delgado

Seguramente, la bodega es una antecámara de la tumba. Se encuentra a medio camino, entre la tumba y la vida, como se encuentra la tumba entre la vida y la muerte, según el panorama que se ofrece al peregrino en las alturas de la bodega. Y así, según se vislumbra la tumba como un lugar propicio, como un único refugio para el peregrino. Ante todo, ocultarse en la tumba no es cosa fácil. Hay que tener fe, y es necesario sufrir mucho. Aquel que quisiera ocultarse de la vida y de la muerte, deberá ir a la bodega; allá podrá preparar su entrada en la tumba y conocer los secretos de ésta. Para quedarse definitivamente en ella.
Jaime Saenz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compra