Mi delito es ser indio

María Teresa Zegada y Gabriela Canedo explican en esta elaborada obra cómo se presenta la aprehensión racial como una tensión entre comunidades diferenciadas que producen ideología (racismo y racialización), como una tensión entre dos actores distinguibles que agencian el hecho político desde la polarización.
En un contexto en el que académicos y analistas bolivianos han empezado a mirar la tracción entre lo étnico y racial (particularmente desde las correlaciones positivas que existen entre la identidad aymara y quechua con la preferencia electoral a favor del Movimiento al Socialismo) el enfoque de las autoras es refrescante y puntilloso, especialmente encajado en el prisma del entendimiento de la relación de dependencia reciproca entre los procesos de construcción de la identidad y los políticos.
Finalmente, hay que decir que este libro no solamente es imprescindible para entender los sucesos pasados del país, sino necesario para estimar los futuros, particularmente en un contexto en el que la salud democrática de Bolivia esta apremiada por las tensiones de la identidad.
Rafael Loayza Bueno

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